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PITCHMI

Una red social
de retos.

Alguien propone algo que hacer y se apunta quien quiera. No hay fecha: los días los cuenta cada persona desde que entra, y lo que cuelgas se ve al momento.

  • Cuatro formas de proponerlo
  • Sin solicitudes ni invitaciones
  • Gratis, y Pitchmi Pro por 12 € al año
El primer café del día Correr 100 km este otoño El cielo de esta tarde Leer un rato cada noche Veintiún días sin azúcar Un paseo al aire libre cada día

Qué es un reto

Un reto no tiene fecha.

Tiene una forma de hacerse y unos días, y los días los cuenta cada persona desde que se apunta. «Veintiún días sin azúcar» no empieza un lunes para todos: empieza el día que entras, así que llegar tarde no existe.

Tampoco es un evento con anfitrión. Quien lo propone no organiza nada y no monta nada: comparte una idea que cualquiera puede coger. Por eso apuntarse no es confirmar asistencia, es decir «voy a hacer esto».

Y entra quien quiera: no hay solicitudes que aceptar ni lista de invitados. Un reto está abierto desde que se propone, y lo que se guarda para los de dentro es el chat.

El feed de retos: lo que hay abierto ahora mismo

Las cuatro formas

Un día

Una foto, un vídeo o unas líneas, y se cuelga cuando quieras.

el cielo de esta tarde · cocina un plato que no sepas hacer · una frase del libro que estás leyendo

Un hábito

Cada día se marca, con una foto si quieres. 7, 14, 21, 30, 66, 90 o 180 días.

veintiún días sin azúcar · estirar al levantarme · el primer café del día

Una meta

Una cifra a la que llegar: kilómetros, minutos, páginas, euros, veces. Cada uno la suya, o todos al mismo bote.

correr 100 km este otoño · 300 páginas · 50 flexiones entre todos

Una colección

Lo que vas juntando con nombre, con un tope o sin él.

libros leídos este año · países · platos

Se elige la clase primero, porque es lo que decide todo lo demás. El resto se pregunta después, y sólo lo que haga falta.

La pantalla de proponer un reto: un día, un hábito, una meta o una colección

Lo que cuelgas

Se cuelga y se ve.

Está a la vista en cuanto lo cuelgas, y ves lo de los demás. No hay que esperar a ningún día.

Con el perfil en privado, lo que cuelgas lo ven sólo tus amigos.

Lo colgado en un reto, cada cosa al lado de su nombre

Dos reglas

Se vota lo colgado, no a la persona

Se puede votar lo que más te haya gustado de un reto, y ese voto suma un punto en la temática de ese reto: «12 puntos, 7 en dibujo y 5 en cocina». Así lo que se valora es una foto concreta de un día concreto, no lo bien que le cae alguien.

Nadie se vota a sí misma, cada uno tiene un voto por reto, y quién ha votado a quién no se enseña.

El «no» se pinta igual que el «sí»

Si el fallo se enseña pequeño, la siguiente vez nadie cuelga nada. Y por lo mismo los retos van de hacer cosas, no de dejar de hacerlas: una racha que castiga cuando la rompes es lo contrario de llenar una tarde bien.

Dónde queda

Y queda en tu portfolio.

No es un muro corrido: está ordenado por lo que has hecho. Las metas con su avance, los hábitos con sus casillas, las fotos y los vídeos en una tira, lo escrito y las colecciones con su lista.

Cada uno elige el color y el fondo del suyo, de una lista corta: diez tonos medidos para que todo lo que va encima se siga leyendo.

Un perfil ordenado por metas, hábitos, fotos y lo escrito

Cuando sale mal

Un día no lo haces

Se marca que no, y se ve igual de grande que el sí. No rompe ninguna racha, no se avisa a nadie y el reto sigue.

Ya no te apetece

Salirse se puede siempre, y se lleva lo que hubieras colgado ahí. Es lo único que la app deja hacer sin plazo: entrar en un sitio del que no se puede salir no es entrar.

Un hábito: los días de cada persona, y el que no se hizo del mismo tamaño
El símbolo son dos masas: lo que queda arriba y lo que ya ha caído. Un reloj de arena sin el vidrio. Cada uno cuenta sus días desde que entra.

Quién paga esto

Nadie paga por aparecer.

No hay marcas, ni comisión, ni venta de entradas. Un negocio que quiera estar no abre una cuenta de empresa: propone un reto y dice que lo paga él, y entonces el reto lleva su nombre arriba —«Con Cine Truffaut»— y qué pone («la sala del martes, que está vacía»). El nombre, no la palabra «patrocinado»: una categoría se aprende a saltar, un dato no.

Lo pone quien propone el reto, en la misma frase donde lo escribe. Nadie puede pagar por aparecer en el reto de otra persona, y el orden de la lista no se compra.

Pitchmi Pro · 12 €/año

Quién ha reaccionado a tu portfolio, con nombre: sin Pro se ve el recuento y llega el aviso, pero no quién. Quién mira tu portfolio, también con nombre. Y las estadísticas de tus retos: cuánta gente los ve, cuántos pasan de mirarlo a hacerlo, quién repite y cómo crece tu público semana a semana. Con una regla que no se salta: por debajo de treinta personas no se enseña ningún porcentaje, porque un «33 %» de tres no informa de nada — van las cifras y se dice que la muestra es pequeña. Todo lo demás es gratis.

Está en las dos tiendas.

iPhone y Android. Modo claro u oscuro, el que uses en el móvil.